los conceptos claves
Las notas a continuación fueron escritas por Rob Ruhnke, el autor de
EN LAS BUENAS Y PARA SIEMPRE.
Se aconseja que los padrinos estudien estas notas como parte de su
proceso de capacitación y entrenamiento. Después, cuando se están
preparando para una sesión con los prometidos, quizá encuentren
beneficioso repasar las notas sobre los temas específicos que van a
tratar esa noche.
Perspectiva general del
contenido
1 – La familia de origen
2 – Las parejas
que viven en unión libre
3 – La sexualidad, la
intimidad, la paternidad y la maternidad
4 – Los asuntos de dinero y la
planificación de sus carreras
5 – La comunicación
matrimonial
6 – La resolución de
problemas
7 – El matrimonio cristiano:
Elementos esenciales
8 – La espiritualidad
matrimonial
9 – El matrimonio de
religión mixta
10 – La oración
11 – La planificación
familiar
12 – Las decisiones de
conciencia
13 –
Casándose de nuevo y las familias políticas
14 – La crianza de los niños:
Formando una nueva generación
15 – Pertenecer a una iglesia
·
Coloqué
“Una lista de control”
primero porque habla sobre las preguntas que puede tener una persona
cuando está pensando acerca de la preparación matrimonial, tales
como: ¿Cuáles documentos
necesito? ¿Y la decoración de la iglesia? Sin embargo, también
incluí información importante sobre las opciones para las parejas de
religión mixta (una persona católica quizá no sepa que puede planear
una boda en la iglesia de una pareja no católica). También escribo
sobre la importancia crítica de establecer su libertad y su
preparación para casarse por la iglesia (cualquier matrimonio
anterior puede ser un obstáculo que tendrá que ser
tratado/resuelto).
Esto es particularmente importante para las parejas que planean
casarse por la Iglesia Católica pero quizá no conozcan los
requisitos del derecho canónico católico.
·
Los cuatro capítulos:
Las familias de donde vinimos, La persona que he llegado a ser, El
matrimonio cristiano incluye el cambio constante, y Las tradiciones
familiares componen una
sección de material que bien puede ser la información más importante
de EN LAS BUENAS Y PARA
SIEMPRE. Estos capítulos proporcionan una comprensión que
ayudará a establecer unos cimientos firmes para una relación
matrimonial sana y duradera. En otras palabras, cuando peligra un
matrimonio, generalmente es porque la pareja está luchando con
problemas relacionados con su familia de origen, los cuales nunca
aprendieron a resolver o tratar de una manera sana/eficaz. Todas las
oraciones y buenas intenciones en las cuales quizá dependa y confíe
la pareja para hacer funcionar su matrimonio, probablemente sean
inútiles si nunca aprenden ambas personas a lidiar con los problemas
y asuntos que trajeron consigo al matrimonio. Aliento enfáticamente
a todos los padrinos y todos los prometidos a comprar el libro de
Harville Hendrix: “Keeping the Love You Find…A Personal Guide” y a
estudiarlo junto con estos capítulos de mi libro. El libro de
Hendrix contiene una explicación mucho más completa de lo que se
necesita comprender y hacer.
·
Las parejas que viven en unión libre.
Yo supuse que muchas personas tendrían curiosidad sobre qué diría yo
en este capítulo, por lo tanto, lo coloqué a mitad del libro con la
esperanza de que quizá leyeran también otros capítulos.
·
La sexualidad, la intimidad, y la paternidad y maternidad…
es el comienzo de otra sección de material que incluye El
matrimonio cristiano—elementos esenciales, La espiritualidad
matrimonial, y La oración.
Estos cuatro capítulos ofrecen una descripción del
matrimonio cristiano
y cómo se distingue o difiere del
matrimonio civil. Estos
capítulos fueron intencionalmente espaciados de manera que — si se
sigue el orden sugerido — se hablará sobre este tema todas las
noches después de tratar los problemas de la familia de origen.
·
Asuntos de dinero y la planificación de carreras.
La importancia de este
contenido debe ser evidente. No quería colocarlo antes de los
capítulos anteriores, sin embargo, sí quería colocarlo antes de los
capítulos sobre la comunicación porque pensé que quizá provoque
algunas preguntas o temas acerca de los cuales las parejas tuvieron
dificultad para comunicarse.
·
La comunicación matrimonial y La resolución de problemas.
Coloqué este contenido
después de
la investigación sobre los problemas de la familia de origen y
asuntos de dinero, con la esperanza de que para esta fecha los
prometidos y sus padrinos habrán establecido suficiente confianza
como para que los prometidos puedan estar abiertos a aprender sobre
la realidad de la desilusión y la importancia de aprender las
habilidades de comunicación
¡aun si están convencidos de jamás necesitarlas! Es parecido a
lo sabio y prudente de aprender a nadar aun si piensa que nunca se
va a meter al agua.
·
Los matrimonios de religión mixta.
Este capítulo es principalmente para las parejas que no comparten
las mismas tradiciones de fe, sin embargo, puede ser igualmente
importante para las parejas que comparten las mismas tradiciones de
fe pero tienen ideas extremadamente diferentes con respecto a cómo
practicar su fe. Además del material en el libro EN LAS BUENAS Y
PARA SIEMPRE, puede visitar
www.marriagepreparation.com para obtener una abundancia de
información y enlaces (links) a grupos de apoyo para parejas que
están estableciendo matrimonios de
interiglesia
o
interfé.
·
La planificación familiar.
Para muchas parejas, éste es un tema sobre el cual se habla muy
poco. Espero que las preguntas provoquen la oportunidad para una
discusión más abierta sobre este tema.
·
Decisiones de conciencia.
Sigue a la discusión sobre la planificación familiar porque es sólo
uno entre una cantidad de temas acerca de los cuales las parejas
quizá tengan ideas muy distintas. Este capítulo ofrece unos
principios y métodos bien establecidos que pueden utilizar las
parejas para tomar decisiones que hacen honor a la conciencia de
ambas personas.
·
Casándose de nuevo y las familias políticas.
Este capítulo ofrece algunos factores importantes a tener en cuenta.
La palabra clave es mucho
diálogo… acerca del pasado y con los niños y las familias
políticas.
·
La crianza de los niños.
Este capítulo intenta ayudar a las parejas a ponerse “de acuerdo”
antes de asumir la responsabilidad y el reto de ser padres.
·
Pertenecer a una
iglesia y Planeando la boda.
Estos capítulos se recomiendan como material para sesiones con el
pastor. Sin embargo, es mejor que los padrinos se preparen para
también asistir a los prometidos con este contenido.
1 –La familia de origen:
Una orientación a estos 4 capítulos —
Las familias de donde
vinimos, La persona que he llegado a ser, El matrimonio incluye el
cambio constante, y Las
tradiciones familiares.
Cuando yo dirijo una sesión de capacitación para posibles padrinos,
paso bastante tiempo (a veces una hora o más) conversando sobre la
importancia crítica de comprender el papel que la familia de origen
de cada persona juega en el matrimonio. Una simple comprensión
intelectual de esta dinámica no es suficiente. Ambas personas
también necesitarán desarrollar las habilidades necesarias para
lidiar con los problemas de sus familias distintas. La mayoría de
las parejas tienden a
evitar compartir y lidiar con los problemas de sus familias de
origen.
¿Por qué?
Primero, hay una fuerte tendencia a que las parejas crean que su
amor mutuo es la respuesta a sus necesidades. Su amor mutuo
satisface sus necesidades que no han sido satisfechas. Escuche a las
personas enamoradas hablar uno del otro y sobre su relación:
¡él/ella
es la persona perfecta! ¡Es como si nos hubiéramos conocido toda la
vida! ¡Yo me siento completamente seguro/a con ella/él! Cuando
están ocurriendo este tipo de sentimientos, no hay ninguna
motivación a querer hacer algo que pueda “hacer olas”. Las parejas
enamoradas probablemente piensen que no es una buena idea pasar
tiempo juntos investigando las cosas malas que ocurrieron en sus
familias de origen, con la excepción de compartir que están
muy contentos de nunca jamás
tener que volver a lidiar con todo eso.
Segundo, no importa cuánto alguien trate de hablar sobre la
importancia de aprender a lidiar con y resolver los problemas, en
lugar de eludirlos, las parejas enamoradas tienen una maravillosa
habilidad para creer que su
fuerte amor mutuo les capacitará para resolver cualquier problema
que surja.
Los padrinos pueden recordar vivir estas etapas en su vida. Si
tienen varios años de casados, saben por experiencia que: 1 — Lo que
pensaron poder dejar en el pasado y no tener que resolver,
no se queda así. 2 — No
importa cuánto se quieren, el
amor no les enseña cómo lidiar eficazmente con las “heridas”
provenientes de las familias de origen.
Por ejemplo: José creció en una familia donde su padre era “fuerte y
callado” y activo en el servicio militar durante la mayoría de la
niñez de José. En muchos sentidos, José era muy parecido a su padre,
en que tendía a ser una persona callada. Era estudioso, pero nunca
participó mucho en las actividades sociales ni en la preparatoria ni
en la universidad. Cuando José y Lisa empezaron a salir juntos, eran
inseparables. Lisa había crecido en una familia donde su padre era
muy parecido al de José. Como Lisa nunca estuvo muy apegada a su
padre, estaba muy contenta de haber encontrado al hombre “perfecto”
en José, quien aparentemente se sentía feliz de pasar horas
interminables con ella. Parecían ser la pareja ideal; aun a sus
padres así parecían. Lisa nunca se cansaba de hablar con José, y
José estaba contento de escuchar todo lo que Lisa platicaba. En
particular, le gustaban sus palabras de afirmación, y a pesar de no
hablar mucho, él sabía que Lisa comprendía cuánto la amaba.
José y Lisa se casaron. Y probablemente pueden adivinar lo que
ocurrió con esta pareja “perfecta”. Después de casarse, José se
ocupó en el proyecto de ser un esposo, padre y sostén de la familia.
Tenía cada vez menos tiempo para Lisa. Lisa comenzó a darse cuenta
de que José muy pocas veces tenía algo que compartir con ella sobre
sí mismo, y también que rara vez hablaba a menos que le hacía una
pregunta directa (lo cual le parecía cada vez más como una tarea).
Después de cinco años de casados, Lisa tuvo una aventura amorosa con
un compañero de trabajo, la cual empezó como simplemente “alguien
con quien hablar”. Consultaron con un terapeuta matrimonial, pero
eso no cambió nada. José no pensaba que había ningún problema con su
matrimonio y no entendía qué necesitaba cambiar. Lisa sentía que ya
no podía vivir con alguien que “nunca me habla”. Lisa pidió el
divorcio.
Probablemente todos conozcamos a algunas parejas como José y Lisa.
Su matrimonio falló no porque eran personas malas ni porque querían
que fallara, sino principalmente porque nunca aprendieron cómo
investigar las dinámicas de sus familias de origen y evaluar cómo
esas dinámicas afectarían su propio matrimonio. Si hubieran hecho
esto cuando estaban “enamorados”, quizá hubieran tenido la
motivación y el valor de arriesgar aprender las habilidades del
diálogo, o sea, “compartir” y “escuchar” y “aceptar”. Si hubieran
hecho esto, quizá hubieran podido seguir con el proceso del diálogo
cuando se casaron. Aun si hubieran luchado, quizá hubieran
comprendido el valor de buscar ayuda profesional antes de que su
relación se deteriorara al punto de nunca poderse recobrar.
Aunque quizá suene extraño, vale la pena ponerle atención a esta
declaración: “Cada uno de nosotros probablemente se sienta atraído
hacia una persona con las peores cualidades de nuestra familia de
origen”. Esta comprensión crítica puede ser plenamente investigado
al estudiar el libro de Harville Hendrix: “Keeping the Love You Find:
A Personal Guide”. Aunque ninguno de nosotros concientemente
elegiríamos así, este libro nos ofrece una comprensión de porqué
cada uno de nosotros — a un nivel inconsciente — está predispuesto a
hacerlo. Mientras que Lisa pensó que se estaba casando con un
hombre muy diferente a su padre, en realidad eligió a un hombre muy
parecido a su padre. Durante la etapa romántica, a Lisa le
pareció que ella y José eran mutuamente abiertos uno al otro. Se
sentía muy bien acerca de todo el tiempo se pasaba estando cerca de
José físicamente y supuso que él era un hombre que siempre estaría
ansioso de pasar tiempo con ella. Nunca se le ocurrió que en
realidad José rara vez le hablaba y que nunca compartía mucho sobre
sí mismo con ella. Lisa “veía” solamente al “José” que ella quería
ver. Lisa descubrió al José verdadero sólo después de casarse.
Y el José verdadero era muy
parecido a su padre, con quien nunca tuvo una relación estrecha.
La historia de José y Lisa es el motivo para ayudar a las parejas
enamoradas a estudiar cuidadosamente su familia de origen individual
y compartir toda esta información por medio del diálogo. La meta es
aprender especialmente sobre los puntos débiles y las flaquezas que
han pasado de generación en generación… o sea, a los enamorados. Si
pueden aprender a hacer esto por su propia cuenta, ¡fabuloso! Si
necesitan ayuda adicional, con ese fin se están reuniendo con sus
padrinos.
La mayoría de los padrinos serán profesores maravillosos porque
podrán compartir su propia lucha por aprender las mismas lecciones
que los prometidos necesitan aprender. Generalmente es más fácil
aprender a dialogar de aquellos que han tenido que aprender a
hacerlo a duros golpes. En realidad, puede ayudar a establecer la
confianza de la pareja en sus padrinos al enterarse de que ellos
tuvieron que aprender cómo lidiar con el hecho de ser tan diferentes
uno del otro, y que tuvieron que aprender habilidades que no
formaban parte de sus experiencias al crecer. Aprender cómo
“compartir”, aprender a no
“leer la mente”, aprender a hablar sobre los problemas (en lugar de
tratar de hacerles caso omiso o esperar a que ‘desaparezcan’),
aprender a “comprender” (en lugar de discutir) — éstas son
habilidades críticas que necesitan ser aprendidas si no formaron
parte de la familia de origen de uno. No hay un tiempo mejor para
aprender estas lecciones que durante la preparación matrimonial.
Por cierto, hablaremos específicamente sobre estas habilidades en
los capítulos sobre La comunicación matrimonial y La resolución de
problemas.
2 – Las parejas que
viven en unión libre.
Nota: Este capítulo de EN LAS
BUENAS Y PARA SIEMPRE fue escrito antes de que yo leyera “Let’s
Make Love, the meaning of sexual intercourse”, por Jack Dominian
[ISBN: 0-232-52338-X]. Sin embargo, me impresionó tanto su libro que
la mayoría de lo que sigue fue copiado de su libro. Recomiendo
enfáticamente a las personas preparándose para el matrimonio y
aquellas participando en el ministerio a estas parejas a comprar
este libro y leer el texto completo…
El fenómeno de las relaciones sexuales antes del matrimonio y las
parejas que “viven en unión libre” antes de casarse se ha hecho tan
común en los países de primer mundo que la mayoría de las parejas
preparándose para el matrimonio lo ven como una conducta “normal”
(aceptable socialmente). A pesar de saber que esta conducta está
“prohibida” por las Iglesias cristianas, generalmente piensan que
sus propias acciones sexuales son “justificadas” debido a su amor
mutuo y, quizá, sus planes de casarse.
¿Por qué se han desaparecido casi por completo las normas
tradicionales de abstenerse de tener relaciones sexuales antes del
matrimonio y de evitar cualquier posible insinuación de que están
“viviendo en unión libre” antes de casarse?
Hoy en día, la minoría cada vez más pequeña de los prometidos que se
están absteniendo con frecuencia rehuyen enterar a sus coetáneos, o
iguales, ¡que no son activos sexualmente! Para contestar la pregunta
anterior, quizá sea importante recordar que las normas sociales y
religiosas pasadas no sólo enseñaron la abstinencia sexual antes del
matrimonio, sino también enseñaron que las relaciones sexuales eran
principalmente para la procreación y era por eso que sólo
eran apropiadas para las parejas casadas que proveerían un ambiente
apropiado para tener y cuidar a los niños.
Aunque muchos, o la mayoría de los adultos, han aprendido por
experiencia propia que los seres humanos rara vez tienen relaciones
sexuales “principalmente con el propósito de la procreación de
niños”, esto seguía siendo la enseñanza habitual de las Iglesias
cristianas hasta más allá de la segunda mitad del siglo veinte. El
problema era que los métodos modernos del control de natalidad
(anticonceptivos) hacían posible pensar que el “hacer el amor” no
necesariamente iba a dar por resultado un embarazo. Por lo mismo, no
había razón por la cual el “hacer el amor” tenía que ser reservado
sólo para el matrimonio. El mensaje de las Iglesias comenzó a sonar
poco relevante.
Al lidiar con los asuntos del sexo antes del matrimonio y las
parejas que viven en unión libre, los clérigos y los padrinos que
van a atenderlos tienen que aprender cómo replantear las normas
apropiadas del pasado con la perspectiva que da una comprensión más
plena y profunda del significado de las relaciones sexuales.
Los cristianos (e Iglesias ) informados actualmente saben y enseñan que “¡El sexo ya no es simplemente para la procreación!” Desde 1959, las Iglesias cristianas han estado hablando de las relaciones sexuales como una expresión singular del significado del matrimonio cristiano:
· “El marido y su mujer se convierten en un solo ser en una unión indisoluble, consolidada y de toda la vida”. (The Family in Contemporary Society, Lambreth Conference 1959)
· “Este amor (conyugal) se expresa singularmente y se perfecciona a través del acto conyugal… estas acciones significan y promueven el mutuo dar de uno mismo por medio del cual los esposos se enriquecen…” (Roman Catholic, Vatican Council II 1963)
· “Por encima de todo, (las relaciones sexuales) comunican la afirmación de pertenecerse mutuamente…” (Marriage & The Church, Anglican 1978)
· "El amor sexual, incluyendo los actos genitales cuando expresan ese amor, comparte el acto divino de amar, con toda actividad humana que es creativa, dedicada y generosa…” (Methodist Report 1980)
Las Iglesias están cambiando a una percepción de que la sexualidad
humana se debe ver principalmente a través de su
significado relacional.
Este significado relacional no está ligado necesariamente ni
esencialmente a la funci������n de procreación de las relaciones
sexuales. La calidad de la
relación es el mejor criterio para la ética sexual. Esta forma
de pensar afecta radicalmente nuestra comprensión del significado de
las relaciones sexuales. Si la procreación ya no es el propósito
principal de las relaciones sexuales (¡y la mayoría de los seres
humanos estarían de acuerdo en que no lo es!), entonces no existe
ninguna razón lógica para argumentar que deben ser limitadas al
matrimonio (siempre y cuando se puede evitar el embarazo). Sin
embargo, las Iglesias cristianas ahora dicen que una comprensión más
plena de las relaciones sexuales, la cual ha sido posible por medio
de la sicología del siglo veinte, revela que la integridad del acto
(de “hacer el amor”) requiere de
una relación de continuidad,
compromiso, exclusividad y fidelidad para poder darle su merecido
significado personal e interpersonal.
Esta comprensión cambia el criterio moral y ético de uno biológico
(con el énfasis en la
integridad del acto) a uno de
la calidad de la relación
y además la ética de las relaciones sexuales se miden usando el
criterio de:
·
El compromiso — el primer criterio de unas relaciones sexuales
exitosas es el amor comprometido de dos personas.
La responsabilidad de los profesores cristianos es presentar esta
información de una manera que motiva a los que se están preparando
para el matrimonio a concluir
que el compromiso de un amor conyugal
provee los cimientos lógicos y espirituales para las relaciones
sexuales que en realidad es “hacer el amor”. Se puede discutir
acerca de si este tipo de compromiso es posible para personas no
casadas. Habrá parejas que insistirán que están “totalmente
comprometidos” y por lo tanto es apropiado expresar su amor por
medio de las relaciones sexuales a pesar de no estar casados
(todavía). Sin embargo, los casados probablemente comprendan mejor
que el “compromiso total” ocurre muy rara vez a menos que y hasta
que uno esté dispuesto a hacer un compromiso público y permanente a
la otra persona, por ejemplo, casarse con la otra persona. Y no
termina allí. La integridad de la relación requerirá que ambas
personas inviertan en el tipo de construcción de relación que
sostendrá su matrimonio como una “comunión de vida y amor” todos los
días de su vida.
Tal como ocurre con toda enseñanza, los mejores profesores
comenzarán con ser testigos de este tipo de amor. El valor de este
tipo de testigo no puede ser exagerado ya que la acusación más común
de las parejas no casadas
acerca de las que son casadas
es que “ya no se quieren”. Mientras que esta acusación quizá no sea
cierto en un cien por ciento, puede que sea más cierto de lo que
muchos casados quieran reconocer.
3 – La sexualidad, la
intimidad, la paternidad y la maternidad.
Nota: En las instrucciones para el uso de
EN LAS BUENAS Y PARA SIEMPRE,
el capítulo anterior (Las
parejas que viven en unión libre) figura entre los capítulos que
tratarán los prometidos en sus reuniones con el “pastor”. Si esto
ocurre, quizá no haya ninguna razón para tratarlo (otra vez) en las
sesiones con los padrinos. Sin embargo, los padrinos o los
prometidos pueden elegir repasar parte o todo el material de ese
capítulo.
El capítulo actual, La
sexualidad, la intimidad, la paternidad y la maternidad,
construye sobre el capítulo anterior al enfatizar las ideas claves
por segunda vez (pero de maneras diferentes para no aburrir ni
repetir). De esta manera, si no se cubre directamente el capítulo de
Las parejas que viven en
unión libre en la sesión con los padrinos, las ideas sí serán
tratadas.
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1) La primera parte de este capítulo
es una porción de historia altamente condensada que culmina con la
declaración en el 3er párrafo:
“La Iglesia (o tradición
cristiana) les enseña a los esposos y a las esposas a otorgar tanta
importancia a desarrollar y aumentar cada vez más su amor mutuo como
a cumplir con sus papeles de padres. La enseñanza sobre el
significado de las relaciones sexuales relaciona esto dos elementos
del matrimonio cristiano, por ejemplo, el compromiso de ser siempre
amantes fieles e íntimos, y el compromiso de establecer una relación
duradera para proporcionar un “hogar” adecuado para la generación,
enseñanza, educación y formación de los niños”.
Esta declaración está de acuerdo con la tradición cristiana
contemporánea y las enseñanzas oficiales católicas y el derecho
canónico. Es importante recordar a aquellos que se están preparando
para el matrimonio que por muchos siglos la tradición cristiana
declaraba que el propósito principal del matrimonio era producir
prole y que se consideraba inapropiado o aun pecaminoso que unos
cónyuges tuvieran relaciones sexuales a menos que su intención
conciente era el intento de concebir un niño. Toda forma de control
de natalidad se consideraba sumamente maléfica. La enseñanza
cristiana contemporánea que dice que el amor al cónyuge es cuando
menos igual de importante que el estar abierto, o receptivo, a ser
padres significa un gran cambio.
Vale la pena tomar suficiente tiempo repasando este punto porque a
pesar de que muchos o aun la mayoría de las parejas preparándose
para el matrimonio quizá estén comprometidos de manera intelectual a
esta nueva enseñanza (y el hecho de que son activos sexualmente
quizá parezca una “prueba” de que están de acuerdo con esta
enseñanza), hay otra realidad que se debe tomar en consideración. El
tener relaciones sexuales no es prueba de que uno realmente cree que
sea una experiencia “buena y sagrada” (como ahora enseñan las
Iglesias cristianas). No es raro que los cónyuges luchen con esta
enseñanza. Por ejemplo:
No es raro que una mujer (o un hombre) que parecía muy abierta(o) y dispuesta(o) a tener relaciones sexuales antes del matrimonio, sea cada vez menos interesada(o) en el sexo después de casarse. Esto puede ser porque el esposo (o esposa) nunca ha aprendido a ser buen amante (sexualmente), pero también puede ser porque ella (o él) estaba dispuesta(o) a hacer caso omiso de los conceptos negativos del sexo antes del matrimonio para poder lograr casarse (ahora no existe ninguna necesidad de fingir que disfruta del sexo).
Las ideas negativas sobre el sexo pueden ser concientes (y fáciles de identificar) o bien pueden estar enterradas en la subconciencia (y mucho más difíciles de identificar). Las ideas de uno sobre lo que es apropiado (o inapropiado) con relación a hacer el amor probablemente sean muy influenciadas por su familia de origen, más que por su pensamiento independiente y maduro de adulto. Aun las personas que creen tener ideas y actitudes muy positivas acerca del amor sexual rara vez pueden portarse como si realmente creyeran que el amor sexual entre cónyuges es algo SAGRADO. Pregúnteles a los feligreses de cualquier iglesia si es “más santo”: a) orar en la iglesia con su familia en los domingos, b) reunir ropa y comida para los damnificados por las inundaciones, o c) pasarse una hora haciendo el amor con su cónyuge. ¿Cuántos se pararán en público y dirán que creen que la “c” es una respuesta tan válida como la “a” o la “b”?
Lo primordial es la suma importancia de que los padrinos acepten el
reto de este “momento de enseñanza”. Si los padrinos pueden
reconocer que no fue fácil para ellos sobreponerse a algunas de sus
actitudes negativas acerca del sexo y la sexualidad, y que quizá les
haya tomado meses o aun años de matrimonio para poder hablar
francamente sobre esto con su cónyuge — y que esta comunicación
llevó a un crecimiento sano de su matrimonio — puede ser un regalo
fabuloso a los prometidos. Tal vez no puedan expresar su gratitud,
pero las palabras de sus padrinos pueden ser una fuente de esperanza
al luchar por sobreponerse a retos similares en su matrimonio.
Esta comprensión de la intimidad es radicalmente diferente de lo que
la mayoría de las personas viven en la realidad. Aunque la mayoría
de la gente piensa que el tener relaciones sexuales significa ser
íntimos, la verdad es que la mayor parte de la actividad sexual que
uno ve representado en los medios de comunicación modernos es justo
lo contrario a una intimidad verdadera.
El estereotipo común es que los hombres no tienen ni idea de lo que
es la intimidad y están muy contentos de simplemente “tener sexo” y
no se interesan mucho por la intimidad. Pero a muchas mujeres les
asusta la vulnerabilidad de la intimidad tanto como a los hombres.
Por lo tanto, el reto de aprender cómo ser íntimo con una persona
del sexo opuesto es una tarea mayor para la mayoría de las mujeres y
de los hombres. La mayoría de las parejas se asombran al enterarse
que el aprender a ser íntimo con su cónyuge es una de las
responsabilidades principales de un cristiano. Bien podría llamarse
el Onceavo Mandamiento:
Aprenderás a ser íntimo con tu cónyuge.
El no tomar en serio este mandamiento quizá sea el pecado principal
de muchos cristianos “buenos” porque puede ser el comienzo del
deterioro de su matrimonio, el cual puede dar por resultado una
separación o aun el divorcio.
3) El punto final de este capítulo
consiste en mencionar que el matrimonio cristiano también se trata
de la maternidad y la paternidad. Mientras que este capítulo puso un
énfasis especial en lo valioso de amar a su cónyuge, también es
importante recordar a aquellos que se están preparando para el
matrimonio que el matrimonio cristiano también incluye estar
abiertos y receptivos a tener niños. El amar plenamente a su cónyuge
significa que también está abierto y dispuesto a compartir su amor
con nuevos hijos de Dios, quienes son el “fruto” de su amor mutuo.
4 – Los asuntos de dinero y la
planificación de sus carreras.
Este capítulo se enfoca en 3 puntos:
Ayuda pensar en el dinero como PODER. En un matrimonio, si este
poder no se maneja bien, el resultado es que uno de los cónyuges (y
a veces ambos) se siente “maltratado” por la manera en que la otra
persona maneja los recursos económicos del matrimonio. Un
estereotipo común es que si una persona maneja los asuntos
financieros y no sabe cómo incluir a la otra persona en el proceso,
la otra persona se sentirá maltratada. Al paso del tiempo, este
problema sólo empeora, con la persona que se encarga de las finanzas
sintiéndose con más carga por la manera en que la otra persona no
parece apreciar la tarea tan ardua de manejar las finanzas. Al mismo
tiempo, la otra persona se siente que está siendo dejada afuera cada
vez más y resiente el ser “tratado como un niño” (“dado una
mensualidad o asignación”).
Mientras que no haya ningún plan que se ajusta a las necesidades de
todas las parejas (¿una chequera o dos?, ¿cuentas separadas o cuenta
conjunta?, etc.), todas las parejas necesitan diseñar un plan que
trata el asunto de compartir el poder y la responsabilidad con
relación a los recursos económicos del matrimonio. Aun si ambos se
sienten completamente a gustos con que una sola persona se encargue
de todo, necesitan encarar y lidiar con lo que ocurriría si esa
persona “fuera atropella esta tarde”. El no lidiar con esta
posibilidad no es solamente una insensatez, sino que puede ser una
señal de otros asuntos más profundos sobre el poder y la
responsabilidad que se están negando hasta a sí mismos. Por eso los
padrinos necesitan retarlos apropiadamente en cuanto a este asunto.
Los padrinos deben fijarse en si han tomado en serio su tarea para
este capítulo. Si no lo han hecho, puede ser un indicio de que
tienen problemas con algunos de los asuntos más profundos.
2) – La planificación de sus carreras es un asunto cada vez
más importante que debe tratarse como pareja. En otros tiempos era
común que las parejas supusieran que una vez que se casaran, era la
carrera de él que sería el factor principal en las decisiones acerca
de dónde vivirían, cuál se encargaría principalmente de los niños,
quién tomaría la responsabilidad de los alimentos, etc. Hoy en día,
muchas o la mayoría de las parejas entran al matrimonio con la idea
de que ambos quizá tengan que trabajar para sostener a la familia.
Ya no pueden simplemente dar por hecho que la carrera de él (o de
ella) será el factor principal en tomar decisiones sobre trabajos,
lugar para vivir, etc.
No hay ninguna respuesta o solución sencilla cuando ambos trabajan.
El meollo del asunto es aprender a dialogar y a compartir las
responsabilidades y a tomar las decisiones como pareja. También se
tiene que aprender cómo conseguir ayuda cuanto antes si no pueden
concordar en un plan que ambos apoyen.
3 – La planificación familiar. Esto fue añadido al capítulo
para plantear el asunto de que las parejas sabias prestan una
atención apropiada a los gastos que se incurren para criar a los
niños. La mayoría de las parejas tienden a calcular demasiado bajo
los gastos implicados, y los padrinos quizá puedan ayudarles a
planear de manera más realista.
Además, los padrinos quizá estén en una buena posición para afirmar
que los gastos que se incurren para criar a los niños bien valen la
pena de los sacrificios que se hacen. Quizá no siempre sea un asunto
de proporcionar mayor seguridad económica; quizá también sea una
oportunidad para hablar sobre tomar decisiones relacionadas con
llegar a ser menos materialistas, un problema tan grave y común en
los países de primer mundo.
5 – La comunicación
matrimonial.
Lo que debe saber acerca de este capítulo sobre la comunicación:
1) La razón por colocarlo aquí (en lugar del principio del libro) es
porque la mayoría de los prometidos piensan que no necesitan
aprender nada sobre la comunicación.
·
Si han pasado de la etapa del romance y están comenzando a necesitar
mejores habilidades de comunicación, hay una tendencia a suponer que
el casarse “resolverá” algunos de sus problemas o asuntos. Es fácil
suponer que una vez casados, todo “se calmará” y tendrán más tiempo
para lidiar mejor con todo. (Claro que no sucede así porque una vez
que se casen, probablemente desarrollen más defensas y la
comunicación empeorará aun más.)
Por lo tanto el diseño de EN
LAS BUENAS Y PARA SIEMPRE coloca la “comunicación” después
de los capítulos sobre La familia de origen y Las finanzas. Se
espera que al llegar a este punto, los prometidos han comenzado a
confiar en sus padrinos y a estar más abiertos a sus sugerencias. Si
los padrinos pueden compartir su propia historia de tener que
aprender las habilidades de comunicación matrimonial a duros golpes,
quizá ayude a “convencerles” a los prometidos sobre el valor de
aprender y practicar estas habilidades.
2) Existen tantos libros y teorías sobre la comunicación que el
mayor desafío al escribir este capítulo era mantenerlo lo más
sencillo y práctico posible. También quería escribirlo de una manera
que construiría sobre los conceptos que tal vez ya fueran familiares
a los padrinos. Por esta razón, el contenido proviene de dos
fuentes:
1 – La teoría de “Imago” de Harville Hendrix, la cual se
puede encontrar en Keeping
the Love You Find, a Personal Guide. Este libro fue recomendado
como una fuente para una mejor comprensión de los asuntos o
problemas de la Familia de origen de uno, en el libro
EN LAS BUENAS Y PARA SIEMPRE.
2 – Marriage Encounter (Retiro Matrimonial). Ojalá que los
padrinos que han participado en un Retiro Matrimonial recuerden la
enseñanza sobre el Romance y la desilusión y
El amor es una decisión.
En mi opinión, estas dos fuentes encajan muy bien y ambas son unos
recursos que espero sean beneficiosos para los prometidos en el
futuro (cuando están casados).
3) Los conceptos claves que se deben enfatizar o realzar cuando se
habla de las habilidades de comunicación.
El romance — En la realidad, es una etapa de ilusión durante la cual
cada persona está viendo todo de “color de rosa” y eligiendo NO ver
las cosas en la otra persona que podrían considerarse negativas. Es
“maravilloso” porque durante esta época, la pareja no se cansa nunca
uno del otro y “platican de todo”. Sin embargo, hacen esto porque no
están lidiando realmente con la otra persona, sino sólo con la
ilusión (o lo que Hendrix llama el “Imago”). La comunicación parece
ser fácil en este momento porque las parejas enamoradas bajan todas
sus defensas y no se temen. Confían plenamente el uno en el otro.
Mientras que esto sí es bueno, solamente dura mientras están
“enamorados”.
La desilusión — Es la siguiente etapa, cuando el Romance llega a su
fin. Mientras que la mayoría de las personas ven esto como algo
“malo” (¡y en realidad sí puede doler!), lo que realmente está
ocurriendo es que la “ilusión” del romance se está derrumbando y
podemos ver más claramente la realidad de la otra persona. Lo
extraño es que tendemos a pensar en la otra persona como “cambiada”,
pero en la realidad hemos estado negándonos a ver lo que siempre ha
estado allí. Por ejemplo, ella dice: “Siempre llegas tarde. ¡Ya no
me quieres!” Se le ha olvidado que cuando estaban enamorados,
también la hacía esperar, pero estaba tan enamorada que estaba
dispuesta a pasar por alto que la recogía tarde y siempre estaba
dispuesta a aceptar sus excusas. En esta etapa, ella está
interpretando la misma conducta en un sentido más negativo.
Él no ha cambiado. Lo que
ella ha cambiado es su percepción de él. Este es un ejemplo
clásico de la desilusión.
El momento de la decisión — La experiencia de desilusión
probablemente le haga sentir mal. Sin embargo, también es un tiempo
de oportunidad. Cada persona tiene una oportunidad para decidir qué
hacer en esta relación que ahora se siente tan diferente a cuando la
pareja estaba “enamorada”. Hay tres opciones básicas:
1 — Una opción es abandonar el matrimonio. Pueden separarse y aun
divorciarse. Es una opción que muchos eligen (alrededor de 50% de
los primeros matrimonios terminan en el divorcio).
2 — La segunda opción es quedarse en el matrimonio, pero
renunciar a la idea de un matrimonio íntimo que tenía la pareja
durante la etapa del romance. El “renuncio” puede tomar varias
formas. Pueden “quedar juntos” por el bien de los niños o por el
dinero o simplemente por las apariencias, pero renunciar al concepto
de un matrimonio íntimo. Aprenden a soportarse, y a sus vecinos y
amigos quizá hasta les parezcan ser una pareja amorosa. Eligen
dedicar su energía (que pudo haberse dedicado a construir un
matrimonio íntimo) al trabajo, pasatiempos, adicciones, otros
amigos, etc.
3 — La tercera opción es elegir un camino donde construyen un nuevo
tipo de relación. “The Marriage Encounter” (el Retiro Matrimonial)
lo llamó “El amor es una decisión”… lo cual significa aprender cómo
construir una relación íntima con la realidad de cada persona
(en otras palabras, sin la ilusión del romance). ¿Qué es la
diferencia? El temor. Durante la etapa del romance, no había temor
(o cuando menos ninguno lo reconocía). Ahora, cada persona es
suficientemente sincera como para reconocer que tiene temores. Los
temores generalmente se tratan del “temor de ser rechazado o
abandonado” o del “temor de ser destruido o dominado por la otra
persona”. Muchas veces estos dos temores básicos estarán casados: la
persona que teme ser rechazado tenderá la mano para buscar el apoyo
de la otra persona, y la persona que teme ser herido o destruido se
retraerá y se alejará. Entre más tiende la mano uno de ellos, más se
aleja el otro. El resultado es un ciclo vicioso y el temor y la
desconfianza aumentan.
¿Pero qué pasaría si estas dos personas pudieran PARARSE y pensar?
¿Qué tal si pudieran desarrollar unas habilidades que pudieran
romper el ciclo de temor al rechazo y de temor a ser herido? ¿Qué
tal si pudieran dejar de perseguir uno al otro y huir uno del otro?
¿Qué tal si pudieran pararse cara a cara y comunicarse
a través de sus temores?
Este es el propósito de las habilidades de comunicación (las cuales
pensaba la pareja, antes en su relación, que no necesitaban
aprender). Las habilidades de comunicación eficaces capacitan a los
humanos (¡y a las parejas de casados!) a tratarse
a pesar de los temores que
tienen los unos a los otros. Y si hacen esto, descubrirán que sí
pueden aprender cómo construir un matrimonio íntimo a pesar de tener
algunos temores. De hecho, es muy normal tener temores. ¡Las
personas que no tienen temores no son las normales!
Los que han aprendido cómo construir un matrimonio íntimo son
aquellos que han aprendido cómo lidiar con sus temores de maneras
positivas que dan por resultado una relación íntima.
Las cuatro habilidades básicas son
compartir, escuchar, aceptar
y arriesgarse a crecer más.
Estas habilidades son descritas en el texto de
EN LAS BUENAS Y PARA SIEMPRE.
Los padrinos recordarán más de esto si participaron en el Retiro
Matrimonial de fin de semana. Las habilidades no son difíciles de
comprender, pero sí significa un reto ponerlas en marcha. Es muy
similar a aprender a jugar golf. Los conceptos básicos son muy
sencillos (pegar la pelota para que caiga en el agujero). La parte
difícil consiste en hacer esto constantemente en el campo de golf.
Cada habilidad es un reto, pero yo pienso que el “aceptar” quizá sea
la más difícil de aprender cómo usarse en una relación íntima. El
“secreto” consiste en que ambas personas estén de acuerdo en que
“aceptar a una persona no implica aceptar la conducta de esa
persona”.
Por ejemplo: Si tú me estás platicando acerca de lo desastroso de
conducir el carro hasta el buzón en la Oficina de Correos donde es
muy difícil colocarte correctamente (y yo digo: “OK”… lo cual
significa: ¡yo entiendo!)
luego tú sigues contándome que te saliste de tu carro para meter una
carta en el buzón en la Oficina de Correos porque no estabas
suficientemente cerca para alcanzarlo del carro
(y yo digo: “OK”… lo cual significa: yo entiendo lo que estás
diciendo… pero dentro de mí, quiero decir: “¿Por qué no te tomaste
el tiempo de acercarte más al buzón?)
luego tú sigues contando que mientras estabas parada fuera del
carro, una ráfaga de aire te cerró la puerta… y ahora te quedaste
fuera del carro porque la puerta quedó cerrada con llave… con cinco
carros detrás de ti haciendo fila para el mismo buzón
(y yo me digo: si yo digo “OK”, ¿pensará ella que yo estoy pensando
que lo que hizo es aceptable o comprensible?)
El punto aquí es ratificar el hecho de que no es fácil aprender cómo
comunicar su “aceptación” de la persona cuando es imposible estar de
acuerdo con su conducta. Esto requerirá mucho esfuerzo y trabajo… y
nunca llega a su fin. El comunicar “aceptación” frecuentemente
requiere mucho más que un “OK”. Puede requerir algo como: “Cariño,
ésa es una historia terrible. Es difícil para mí escucharla y no
fastidiarme contigo por pensar que era una buena idea salir del
carro para echar la carta. Pero también comprendo que estás alterada
y me estás platicando todo esto porque necesitas mi apoyo porque te
asustaste y te dió vergüenza y te frustró tener que pasar por todo
eso. ¿Qué más me quieres platicar?”
6 – La resolución de
problemas.
Lo que debe saber acerca de este capítulo sobre la resolución de
problemas:
1) Lo más importante es ayudar a los prometidos a aprender que no
existe tal cosa como un matrimonio que no tiene “problemas que
resolver”. Muchos o la mayoría de los prometidos han crecido con el
mito de que si “realmente se quieren” siempre podrán “resolver las
cosas”. El problema, por supuesto, es que cuando las parejas crecen
más allá del romance les puede faltar “la motivación amorosa”
necesaria para resolver las cosas.
2) Lo que se requiere es un plan y las habilidades para tratar los
asuntos. Ése es el propósito de este capítulo, específicamente a
sugerir que las parejas sabias desarrollarán un plan de acción y
aprenderán las habilidades que necesitarán para tratar y resolver
los asuntos (otra manera de decir “la resolución de problemas”).
3) Los padrinos pueden ayudar al compartir sus propias experiencias
en su camino a aprender (quizá a duros golpes) que las cosas corren
mejor y con menos tropiezos cuando tienen un plan para tratar los
asuntos. También pueden compartir las habilidades específicas que
han desarrollado y que funcionan para ellos. Como todas las personas
son distintas, es posible que diferentes parejas utilicen diferentes
habilidades.
Algunos ejemplos:
Algunas parejas desarrollan una manera particular para apartar
“tiempo para ellos solos” (sin los niños) para poder tener tiempo
cada día o cada mes (o cualquier otra medida de tiempo) para darse
atención uno al otro. Este tiempo también puede ser usado para
tratar asuntos (resolver problemas).
Otras parejas no tienen un tiempo fijado para hacer este tipo de
cosas, sino que prefieren hacer arreglos para tener este tipo de
tiempo cada vez que sientan la necesidad de tener tiempo a solas.
Otras parejas hacen una combinación de ambas cosas. Quizá aparten
cierto tiempo especial una o dos o tres veces al año. Luego, día a
día tratan las cosas como sean necesarias (pero no hay ningún tiempo
ni horario fijado para hacerlo).
7 – El matrimonio cristiano:
Elementos esenciales.
Lo que debe saber acerca de este capítulo:
Recuerde que éste es uno de los capítulos que contesta la pregunta:
¿Qué es el matrimonio cristiano? Este capítulo se enfoca en cuatro
elementos específicos. Parte de este material es mencionado en otros
capítulos, pero este capítulo intenta ser muy claro con respecto al
criterio que
tiene
que estar presente si el matrimonio va a calificarse como un
“matrimonio sacramental” según los estándares del Derecho Canónico
Católico (si la pareja se está casando por la Iglesia Católica), o
un “matrimonio cristiano” (si la pareja es protestante y casándose
en una Iglesia Protestante).
Se puede pensar en estos cuatro elementos como cuatros cuadritos de
construcción que juntos forman el matrimonio cristiano (o
“matrimonio sacramental” en la Iglesia Católica). O, para decirlo en
otras palabras, si cualquier de estos elementos falta, hay un
problema grave en el matrimonio. Quizá sea un matrimonio civil
perfectamente legal, pero tal vez no alcance la categoría de un
“matrimonio cristiano”.
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Los cuatro elementos:
1 —
Un compromiso permanente e incondicional.
Mientras que esto pueda parecer obvio, vivimos en una sociedad donde
el divorcio es tan común que la gente frecuentemente piensa poco en
la seriedad de este elemento. Cada persona necesita pensar
claramente y ser muy sincera con su prometido y consigo mismo. Tiene
que ser absolutamente claro que el entrar en un matrimonio cristiano
es igual de serio que hacerle un compromiso personal a Jesucristo
como su Dios y Señor. La mayoría de las personas pueden comprender
que un compromiso a ser un discípulo de Jesús nunca es algo casual,
ni es algo para simplemente “probar” para un rato. Y después de
haber hecho tal compromiso, no existe tal cosa como simplemente
alejarse de él. Es este tipo de pensamiento que tiene que estar en
las mentes de ambas personas al elegirse uno al otro para toda la
vida, con Dios como su testigo.
2 —
Abiertos (receptivos) al regalo de tener niños.
Note que no es una promesa de tener hijos ya que nadie puede estar
seguro de que Dios vaya a bendecir su amor con un embarazo. Pero sí
es un elemento importante en el matrimonio cristiano que cada
persona esté abierta a la posibilidad de que Dios le otorgue el
regalo de tener un niño. Otra forma de decir esto es que ambos
cónyuges deben estar abiertos a la solicitud razonable de su cónyuge
en cuanto al tipo de relaciones sexuales que pudieran dar por
resultado la concepción de un niño.
Pablo, el apóstol, enseñó que la relación entre el hombre y su mujer
debe ser igual a la relación de Cristo con la Iglesia. [Nota: NO es
apropiado interpretar la enseñanza de Pablo como una afirmación de
la subyugación de las mujeres a los hombres. Es de suma importancia
notar la primera frase:
Expresen su respeto a Cristo siendo sumisos los unos a los otros.
Pablo estaba escribiendo mucho antes de que el concepto de la
igualdad de derechos y dignidad para las mujeres fueran consideradas
si quiera y no había “lenguaje”, o palabras, para tales conceptos.
Por lo mismo, Pablo dice que el marido es tan responsable de servir
a su esposa como la esposa de servir a su marido. Es una manera de
hablar de la igualdad de dignidad entre hombres y mujeres aun antes
de la llegada de los derechos políticos para las mujeres.]: “Expresen
su respeto a Cristo siendo sumisos los unos a los otros. Sométanse
así las esposas a sus maridos, como al Señor. El hombre es cabeza de
la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, cuerpo suyo, del cual
es asimismo salvador. Que la esposa, pues, se someta a su marido,
como la Iglesia se somete a Cristo. Maridos, amen a sus esposas como
Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Y después
de bañarla en el agua y la Palabra para purificarla, la hizo santa,
pues quería darse a sí mismo una Iglesia radiante, sin mancha ni
arruga ni nada parecido, sino santa e inmaculada. Así deben también
los maridos amar a sus esposas como aman a sus propios cuerpos: amar
a la esposa es amarse a sí mismo. Y nadie aborrece su cuerpo; al
contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo que Cristo
hace por la Iglesia, pues nosotros somos parte de su cuerpo. La
Escritura dice: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre
para unirse con su esposa y los dos formarán un solo ser. Es éste un
misterio muy grande, pues lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En
cuanto a ustedes, cada uno ame a su esposa como a sí mismo, y la
mujer, a su vez, respete a su marido”. (Efesios 5:21-33)
Sin embargo, no fue hasta el siglo veinte que los profesores
cristianos comenzaron a comprender y aplicar las lecciones de la
sicología moderna al concepto del matrimonio cristiano. En el
pasado, el propósito principal del matrimonio era asegurar el futuro
de la familia o tribu. Se trataba de procrear y cuidar a los niños,
quienes propagarían el apellido de la familia. El amor no era
necesariamente esencial para lograr estas metas. Pero al llegar al
siglo veinte era claro que el matrimonio había evolucionado,
convirtiéndose en algo nuevo. Mientras que el matrimonio sigue
tratándose de asegurar el futuro, ésa no es la razón por la cual la
mayoría de las parejas se casan. La mayoría de las parejas en países
modernos se casan porque “se aman”, y — si son cristianos — llegan a
comprender la tradición cristiana del matrimonio de una manera nueva
y más plena. Ahora es posible para los maridos comprender que para
amar a su esposa “…como
Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella… la hizo
santa…” (Efesios 5:25-26), afirma el concepto psicológico de la
intimidad del siglo veinte. Y para decirlo de manera aun más fuerte,
toda persona que dice ser cristiana tiene una responsabilidad
personal de ser tan íntima con su cónyuge como lo es con Jesús,
porque — como dice Pablo — “Así
deben también los maridos amar a sus esposas como aman a sus propios
cuerpos: amar a la esposa es amarse a sí mismo. Y nadie aborrece su
cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida. Y eso es justamente lo
que Cristo hace por la Iglesia, pues nosotros somos parte de su
cuerpo”. (Efesios 5:28-30)
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
PD: Todo lo anterior es congruente con las enseñanzas de las
Iglesias cristianas. En el caso de los católicos, esta información
también puede ser útil para comprender el asunto del proceso de
anulación de la Iglesia. Cuando un católico se casa (aun si se casa
con alguien no católico) es la responsabilidad del católico
establecer una relación matrimonial que incluye todos estos cuatro
elementos esenciales. El propósito de las reuniones con el pastor y
de los programas de preparación matrimonial, los cuales son
requeridos para los católicos, es asegurar que comprendan qué es un
matrimonio cristiano y tienen que declarar que están preparados para
establecer y sostener tal relación matrimonial. De tal manera, se
supone que todos los matrimonios que son celebrados con la
aprobación oficial de la Iglesia Católica tienen todos los cuatro
elementos esenciales nombrados en este capítulo. Tal matrimonio es
llamado “matrimonio sacramental” para distinguirlo de un matrimonio
que quizá sea legal por el derecho civil, pero tal vez no reúna los
cuatro elementos esenciales del matrimonio cristiano.
Es esta suposición — basada
en el testimonio bajo juramento de la pareja — que el matrimonio
es un matrimonio sacramental que hace posible comprender el proceso
católico de anulación. Si un matrimonio que se supone es sacramental
(en el derecho canónico tal matrimonio se llama “válido”) se
desbarata y termina en el divorcio después de que la pareja ha hecho
todo el esfuerzo posible para hacerlo funcionar, uno de los esposos
(o ambos) pueden ir al pastor y buscar ayuda sobre cómo vivir en el
futuro. En muchos casos, la persona ya está pensando en la
posibilidad de otro matrimonio. La primera responsabilidad del
pastor es asegurar que la persona (y su ex-cónyuge) ha hecho todo el
esfuerzo posible y apropiado para volver a establecer el matrimonio,
y si esto no es posible, asegurar que el matrimonio fracasado ha
sido terminado apropiadamente por el derecho civil (el divorcio
civil tiene que haberse finalizado). Entonces el pastor puede ayudar
a la persona a reflexionar sobre el matrimonio “fracasado” y quizá
se determine que uno (o más) de los elementos esenciales del
matrimonio cristiano nunca se logró. El propósito de esta
investigación no es decidir a quién echarle la culpa, sino
simplemente evaluar (lo cual es mucho más fácil cuando se mira
atrás, al pasado) la triste realidad de que uno o ambos
cónyuges fueron incapaces de cumplir con el “trabajo” de un
matrimonio cristiano.
¿Cómo puede ser?
Después de todo el esfuerzo de la preparación matrimonial, ¿cómo
podría alguno de ellos decir que no sabía cómo cumplir con el
trabajo que significa el matrimonio cristiano? La respuesta
realmente es bastante sencilla. Cuando la mayoría de las parejas se
casan, tienden a cree que su amor mutuo es “sinónimo” de amor y
compromiso matrimonial. No están completamente equivocados, pero sí
están equivocados al pensar que simplemente porque están
“enamorados” cuando están planeando la boda que conocen, y saben
utilizar, las habilidades para sostener su amor y compromiso a
través de “las buenas y las malas”, con las cuales todos los
matrimonios tendrán que lidiar.
Lo que dejan de hacer la mayoría de las parejas, antes de casarse,
es identificar adecuadamente todos los asuntos de su familia de
origen individual y aprender las habilidades para el proyecto de
toda la vida que consiste en establecer y sostener una relación
íntima. Los programas de preparación matrimonial tratan de ayudarles
a hacer esto, pero las parejas “enamoradas” se convencen fácilmente
de que realmente no necesitan aprender nada. Son ingenuas y están
equivocadas, ¡pero el problema es que no lo saben! Se parecen mucho
a las personas que quieren ser atletas profesionales y realmente
piensan que pueden lograr su meta porque son muy “determinadas” y
“tan dedicadas”, pero pocas alcanzan el éxito porque realmente no
comprenden el tipo de habilidades y trabajo duro que se requiere.
Igualmente, las parejas que fallan en el matrimonio cristiano
generalmente no son “malas” personas, generalmente son buenas
personas que nunca comprendieron que requeriría tal compromiso.
Entonces, ¿son tan poco frecuentes los matrimonios cristianos que la
mayoría de las personas nunca logran esa meta? No es fácil contestar
esa pregunta. Es muy similar a preguntar: ¿Cuántas personas que se
creen “cristianas” realmente son discípulos auténticos de Jesús?
8 – La espiritualidad
matrimonial.
Lo que debe saber acerca de este capítulo:
La tarea de los padrinos es ayudar a los prometidos a comprender lo
“práctico” de este capítulo. Digo eso porque muchas o la mayoría de
las parejas tienden a pensar que la “espiritualidad” es cosa de sólo
unas cuantas personas muy especiales (por ejemplo, el clérigo o las
personas que viven en monasterios). La mayoría de las parejas que se
están preparando para el matrimonio probablemente no piensen en sus
vidas como algo formado por su “espiritualidad”. Es especialmente
cierto en nuestra sociedad actual, cuando es bastante común para los
prometidos estar “distanciados”, o “desvinculados” de su iglesia y
se incomodan con preguntas acerca de “su espiritualidad”.
Sin embargo, el asunto de la “espiritualidad” es importante porque,
como dice el texto de EN LAS
BUENAS Y PARA SIEMPRE, es una manera de encarar y tratar su
núcleo de valores, o los
valores básicos de la persona. Una manera de ayudar a los
prometidos puede ser explicarles que si la palabra “espiritualidad”
se siente extraña para alguno de ellos, quizá sea más comprensible
si sustituye la frasecilla “valores básicos” o “valores más
profundos”.
Mientras que no haya ninguna ley que prevendría a alguien casarse
con una persona con valores básicos radicalmente diferentes, los
cónyuges con valores básicos radicalmente diferentes o aun
contradictorios van a batallar mucho al tratar de sostener un
matrimonio íntimo.
En lugar de tratar de discutir acerca de qué valores
debe tener una persona,
este capítulo intenta alentar y retar a las parejas a reflexionar
sobre las preguntas más fundamentales, concretamente:
¿Quién es mi Señor? ¿Qué son
las consecuencias de ser su discípulo? [Nota: Estas presuntas
suponen, claro, que ambos son cristianos aun si no de la misma
confesión cristiana. Si uno de ellos no es cristiano, la pareja
tendrá que determinar qué preguntas serán apropiadas para ellos...
quizá recurran a los padrinos para asistencia con esta tarea.]
ése es el propósito
de usar las citas de las Escrituras sobre las enseñanzas de Jesús.
Mi punto es que una persona es libre de estar en desacuerdo con lo
que Jesús dice, pero el rechazar su enseñanza significa también un
rechazo a ser un discípulo cristiano. Uno no puede afirmar ser
cristiano y vivir una vida que contradice lo que Jesús enseña.
Si las dos personas que se están preparando para el matrimonio
pueden acordar que ambas profesan a Jesús como su Señor, entonces
debe ser aparente que — como discípulos de Jesús — se amarán uno al
otro como amigos y amantes íntimos (serán tan íntimos el uno con el
otro como lo son con Jesús), y extenderán este tipo de amor a sus
hijos, a su familia extensa, a su comunidad y en última instancia, a
todo el mundo. El ser un discípulo cristiano a la larga afecta todas
las decisiones de uno... su profesión, sus pensamientos sobre la
política, su selección de amigos, sus pasatiempos, aun el tipo de
casa y vecindad que escoge para vivir.
9 – El matrimonio de
religión mixta.
Lo que debe saber acerca de este capítulo:
Mucho de lo que tienen que saber los padrinos acerca de este
capítulo está incluido en el texto de EN LAS BUENAS Y PARA SIEMPRE,
pero también es importante saber que si visita:
www.marriagepreparation.com encontrará una gran cantidad de
información adicional para parejas de interfé o interiglesia. Hay
tanta información buena y enlaces (links) a recursos adicionales que
resultó ser mucho más práctico ponerlo en el Internet que tratar de
ponerlo todo en el libro. Los padrinos deben mirar este material
para poder informar más a los prometidos sobre qué hay disponible.
La mayoría de las personas (los padrinos y los prometidos) no están
concientes de cuánto esfuerzo están haciendo las Iglesias cristianas
para ayudar a las parejas de interfé o interiglesia. Si una iglesia
local específica no está ofreciendo la ayuda y el apoyo debido,
asegúrese de informar a los prometidos sobre estos recursos, los
cuales pueden evaluar por sí mismos.
10 – La oración.
Lo que debe saber acerca de este capítulo:
1) Una de las habilidades más importantes para mantener un
matrimonio sano e íntimo consiste en la habilidad de orar de la
pareja... individualmente y como pareja. Puse mucha información en
este capítulo porque yo sé por experiencia que la mayoría de los
adultos se sienten muy incómodos al tener que reconocer que no saben
mucho acerca de la oración o sobre cómo orar. Traté de contestar las
preguntas que alguien quizá rehuya preguntar: “qué” es la oración,
“cómo” orar y “porqué” es un elemento esencial tan importante del
matrimonio cristiano.
2) La importancia de la oración en la vida familiar puede muy
fácilmente ser subestimada. La oración verdadera y sana es una
realidad adulta y de madurez. Se puede comparar con vivir y comer
saludablemente. De la misma manera en que las familias no sanas no
les enseñan a sus niños hábitos saludables para vivir y comer,
generalmente tampoco les enseñan hábitos saludables de
espiritualidad y cómo relacionarse con Dios. Por eso hay tantas
personas que se están preparando para el matrimonio que no tienen
práctica con la oración, ¡y ni están concientes de que les falta
algo importante!
En varias ocasiones, he conversado con alguien a quien le importa
poco Dios o religión (y, por supuesto, no va a la iglesia ni ora
habitualmente). A veces he logrado establecer suficiente confianza
para poder preguntarle: “Platícame acerca del Dios en quien no
crees” o “Platícame más acerca de porqué no vas a la iglesia”. Y
luego escucho muy atentamente... y le aliento a platicarme cada vez
más. [Utilizo todas las “reglas” apropiadas para escuchar...
“platícame más sobre...”, “por lo tanto, me estás diciendo...”,
etc.]
Después de escuchar atentamente, la otra persona me pide una
respuesta. Probablemente esa persona piense que voy a tratar de
discutir o argumentar contra lo que dijo, o intentar probarle que
está equivocada. Sin embargo, probablemente yo diga: “Si ésa fuera
mi experiencia con Dios (o la Iglesia), yo tampoco creería en ese
Dios (y no iría a la iglesia).
Es interesante el rumbo que toma la conversación en ese momento.
Pero con frecuencia siento que he ofrecido un punto muy beneficioso,
concretamente que yo creo firmemente que nuestras prácticas
relacionadas con la fe y la oración son fuertemente afectadas por
nuestras experiencias al crecer en nuestra familia de origen. Para
aquellos que crecieron en familias sanas y llenas de fe, el tener
una relación sana con Dios y prácticas sanas de oración
probablemente sea algo muy natural. Para aquellos que crecieron en
familias no sanas, será un reto muy grande desarrollar una relación
sana con Dios y hábitos sanos de oración. Claro que habrá
excepciones. Los niños eventualmente tomarán sus propias decisiones
y elegirán por su propia cuenta, sin importar lo bien o mal que
fueron criados.
3) La etapa de la preparación matrimonial puede ser un momento
valioso y poco frecuente de posible enseñanza, no sólo con relación
a tratar con el prometido, sino también con respecto a tratar con
Dios. Entre más uno llega a comprender el concepto del matrimonio
cristiano, más aparente se vuelve que el tener una relación sana con
Dios y la Iglesia de uno forma una “parte del paquete”.
Mientras que las Iglesias y el clérigo han tratado de enseñar sobre
la importancia y el valor de la oración, es completamente posible
que las parejas que se están preparando para el matrimonio
finalmente “comprenderán” durante sus sesiones con sus padrinos.
Bien puede ser la primera vez que uno de ellos o ambos hayan
conocido a una pareja normal y sana ¡y descubrieron que “la gente
común” realmente ora! El valor testimonial de los padrinos no
consiste en que parezcan muy “religiosos” y de andar siempre en la
iglesia, sino frecuentemente es más bien el hecho de que son
“normales” (por ejemplo, disfrutan de muchas de las mismas
actividades que los prometidos). En otras palabras, los prometidos
pueden ver que ellos también podrían incorporar la oración en sus
propias vidas e ir a la iglesia sin llegar a ser algo “extraño”.
Lo primordial: Si los prometidos “se gradúan” de sus sesiones con el
compromiso de orar juntos, ustedes han logrado algo maravilloso. Si
aprender cómo orar, y lo siguen practicando, habrán desarrollado lo
que puede ser la póliza de seguro más importante para su matrimonio.
Asegúrense de hablar sobre las cajas al final de las preguntas:
·
En los Estados Unidos, el índice actual de divorcio es
aproximadamente 50%, o sea, uno de cada dos matrimonios termina en
divorcio.
Sin embargo, note la diferencia en la siguiente estadística.
· Entre las parejas que asisten a la iglesia todos los domingos, el índice de divorcio es 3.3%, o sea, un divorcio entre cada 30 parejas que asisten a la iglesia juntas todos los domingos.
· Entre las parejas que oran juntas en su casa de manera regular, el índice de divorcio es .3%, o sea, un divorcio entre cada 300 parejas que oran juntas en sus hogares.
·
¿Tiene una influencia la oración? Usted decida.
11- La planificación familiar.
Lo
que debe saber acerca de este capítulo:
1) La primera meta de este capítulo es
ayudar a los prometidos a tratar el tema de la planificación
familiar como pareja. La mayoría de las parejas han sido
activos sexualmente antes de su matrimonio, por lo tanto, la mayoría
de ellos ya han tenido que tratar el asunto de la planificación
familiar. Desafortunadamente, la forma en que la mayoría de ellos
han tratado el asunto de su fertilidad es hablar de ella lo menos
posible, con la excepción de asegurar que “ella se encargue de las
cosas”. Con demasiada frecuencia, la responsabilidad de no
embarazarse se le deja a la mujer, mientras que el hombre toma poca
o no toma ninguna responsabilidad por asegurar que ella no se
embarace antes de casarse. Ésta es una de las razones por la cual
éste sea un tema tan difícil, por ejemplo: no han estado tratando el
asunto de su fertilidad de una manera que supone que son igualmente
responsables por la planificación familiar y el método (o los
métodos) que puedan escoger para la misma.
2) La segunda meta de este capítulo es
colocar el tema de la planificación familia dentro de un contexto
mayor. La mejor manera de pensar en la planificación familiar es
como UNO entre una cantidad de valores importantes, y las parejas
necesitan tener en cuenta estos otros valores cuando hablan sobre el
tema de la planificación familiar.
El texto de EN LAS BUENAS Y
PARA SIEMPRE nombra estos valores:
1 — El amor es un elemento fundamental del matrimonio cristiano. El
“hacer el amor” (tener relaciones sexuales) es una parte muy
importante del matrimonio cristiano, no porque el matrimonio es sólo
para la procreación de los niños sino porque los cónyuges tienen el
derecho y la responsabilidad de tratarse bien mutuamente y ser
buenos uno para el otro.
2 — El hacer el amor, dentro del matrimonio cristiano, no es
simplemente una buena idea, es una “realidad sagrada”.
Mientras que casi todos los prometidos están a favor del sexo, sólo
una minoría de ellos podrían escribir un ensayo sobre
“Cómo las relaciones sexuales
acercan a los cónyuges más a Dios”. La experiencia de ser activo
sexualmente, no necesariamente da por resultado que las parejas
comprendan o sientan el significado pleno y positivo del sexo
conyugal. La combinación poderosa que juntos forman la familia de
origen, los mensajes de la sociedad moderna, los medios de
comunicación modernos y las experiencias tempranas de relaciones
sexuales bien pueden haber enseñado y verificado más ideas negativas
que positivas acerca de las relaciones sexuales. El solo hecho de
ser activos sexualmente no significa automáticamente que tengan
ideas sanas sobre el sexo. Si esto fuera cierto, habría menos
parejas con problemas relacionados con su relación sexual.
3 — El estar abiertos a una vida nueva y la paternidad y maternidad
responsables. Mientras que la mayoría de las parejas no se casan
solamente para llegar a ser padres, el estar abiertos a ser padres
es un elemento esencial del matrimonio cristiano. Cualquier pareja
que concebiría a un hijo sin planear sobre cómo se va a cuidar y
educar apropiadamente (hasta llegar a ser adulto) fallaría como
cristiano. Estaría pecando en contra de ese hijo y en contra de la
comunidad que sostendría el peso de las consecuencias de no ser
padres responsables. Mientras la cristiandad afirma el derecho de
los cónyuges de tratar de ser padres, también afirma que tienen una
responsabilidad muy seria de cuidar apropiadamente a sus hijos.
4 — La planificación familiar apropiada. Las Iglesias cristianas
afirman el concepto de la planificación familiar. Esto significa que
los cónyuges tienen el derecho y la responsabilidad de usar un
método apropiado para posponer la posibilidad de concebir a un hijo
cuando la pareja determina que los recursos (económicos,
espirituales, sicológicos, físicos) de la familia no pueden atender
a un (otro) niño en ese momento.
Existen muchos “métodos” de planificación familiar. Se pueden
colocar en uno de tres categorías:
La abstinencia total.
El único método que es 100% eficaz y 100% seguro (libre de efectos
secundarios negativos) es la abstinencia de las relaciones sexuales.
Los otros métodos tienen diferentes niveles de menor eficacia y
seguridad. Estos métodos pueden ser divididos en dos categorías
básicas: las naturales y las artificiales.
Los métodos naturales, los cuales dependen de algunos días de
abstinencia.
Existe más que un método natural y todos tienen la ventaja de ser
libres de efectos secundarios negativos. Los métodos naturales
dependen de la identificación de los días exactos cuando la mujer
puede concebir y le permiten a la pareja elegir abstenerse de las
relaciones sexuales en esos días. Los métodos naturales de la
planificación familiar han llegado a ser más eficaces y más
confiables durante los últimos 50 años debido a los avances en la
biología (una mejor comprensión de las señales de fertilidad en el
ciclo de fertilidad de la mujer) y la ciencia (mejores instrumentos
para observar y seguir de cerca y mantener un registro de estos
síntomas de fertilidad). Sin embargo, estos métodos naturales
modernos no son tan conocidos como los métodos artificiales porque
su eficacia depende de la comprensión de la pareja en cuanto a cómo
usarlos y también depende de su madurez y compromiso para llevarlos
a cabo. Debido a la dificultad para “ganar dinero” con estos métodos
naturales, las compañías farmacéuticas y los médicos les han
dedicado poca atención y publicidad a estos métodos naturales. La
mayoría de los jóvenes nunca han visto un anuncio en la televisión
que promueve los beneficios de los métodos naturales de la
planificación familiar, para luego pensar que no son eficaces. [Con
el propósito de incluir todo método, el “sacar” el pene en el
momento del orgasmo del hombre es un método muy antiguo de tratar de
evitar el embarazo, y puede ser llamado un método “natural” de la
planificación familiar. Sin embargo, la ciencia moderna ha
establecido que el semen ya está presente en el fluido lubricante
(antes de la eyaculación) del hombre y este semen puede fertilizar
el óvulo. Esto ya no se considera un método de planificación
familiar.]
Los métodos artificiales no dependen de ninguna abstinencia. Son
subdivididos en las siguientes categorías: a — los métodos de
barrera, los cuales utilizan algún mecanismo para impedir que la
esperma haga contacto con el óvulo, b — los métodos químicos, los
cuales cambian los procesos biológicos naturales (generalmente de la
mujer) para impedir a la pareja concebir (o, si ocurre la
concepción, el óvulo fertilizado no puede implantarse y
desarrollarse a término), c — los métodos quirúrgicos, los cuales
(de manera permanente) esterilizan al hombre o a la mujer, d — el
aborto de un óvulo fertilizado o un feto en cualquier etapa del
embarazo.
Todos estos métodos artificiales tienen diferentes niveles de
eficacia. Aun los métodos quirúrgicos que pudieran parecer 100%
infalibles, ¡han fallado! Mientras que todos estos métodos ofrezcan
la ventaja de no requerir ningún periodo de abstinencia de las
relaciones sexuales, todos tienen algunos efectos secundarios
negativos, algunos de los cuales son extremadamente peligrosos. Los
cristianos consideran al aborto como el asesinato de un bebé que
todavía no ha nacido.
La popularidad de los métodos artificiales probablemente se debe no
a que sean seguros ni confiables, sino al hecho de ser mercadeado
(comercializado) tan eficazmente. Los anticonceptivos artificiales
(de todo tipo) les ofrecen a las compañías farmacéuticas y a los
profesionistas médicos una gran oportunidad para ganar bastante
dinero. Los médicos, en buena parte, recomiendan estos métodos
porque significan un uso más eficiente de su tiempo (lo cual les
asegura mayores ganancias). La mayoría de las parejas saben tan poco
acerca de los métodos modernos de la planificación familiar que rara
vez han tenido la curiosidad si quiera de aprender sobre ellos. Por
lo tanto, están dispuestas a arriesgarse a los efectos secundarios
negativos de los métodos artificiales, más que nada por no estar
concientes de quizá poder lograr sus objetivos en cuanto a la
planificación familiar tan bien o aun mejor, usando los métodos
naturales.
5 — El tomar decisiones como pareja. Las discusiones éticas — las
ventajas y desventajas — de los numerosos métodos de la
planificación familiar son otro elemento que las parejas necesitan
tener en cuenta al tomar decisiones sobre la planificación familiar.
Todas las Iglesias cristianas enseñan sobre la crianza responsable
de los niños y la planificación familiar. A todas las parejas se les
debe alentar a investigar a fondo y a través de la oración, las
enseñanzas de su tradición religiosa específica al hablar uno con el
otro sobre cómo mejor lograr su propia planificación familiar. Si es
una pareja de interfé o de interiglesia, querrán incorporar las
enseñanzas de ambas tradiciones en sus decisiones tomadas como
pareja.
12 – Las decisiones de
conciencia.
Este capítulo no debe requerir mayor explicación. El punto más
importante es que los prometidos (y cónyuges) probablemente
descubran que tienen ideas bastante diferentes sobre varios temas
importantes. Ya que están comprometidos a establecer un matrimonio
cristiano, eso significa que también están comprometidos a
otorgarles una igual importancia y dignidad a las ideas y los
valores de la otra persona. Por supuesto que es mucho más fácil
decir esto que llevarlo a cabo.
Este capítulo les ofrece a las parejas:
1 — Un proceso para formular sus decisiones cuando descubren que
tienen ideas radicalmente diferentes (y quizá contradictorias) sobre
algún tema o asunto importante.
2 — Un proceso para formular una decisión “aceptable”, con la cual
“pueden vivir”, cuando no pueden llegar a una decisión con la cual
ambos están de acuerdo en un 100%.
13 –
Casándose de Nuevo y las families políticas.
Lo que debe saber sobre este capítulo:
1) La primera meta de este capítulo es
ayudarles a las parejas que han estado casados anteriormente (cuando
menos uno de ellos) a darse cuenta de que necesitan tratar algunos
temas y asuntos que las personas que están casándose por primera vez
quizá no tengan que tratar. El error principal que cometen las
parejas es suponer que un matrimonio o relación importante anterior
es simplemente “algo del pasado” que tendrá poco o ningún efecto
sobre el matrimonio para el cual se están preparando. Las
estadísticas muestran que cuando uno a ambos han estado casado
anteriormente, es más probable que su matrimonio termine en el
divorcio que el matrimonio entre una pareja donde ninguno ha estado
casado anteriormente.
2) La segunda meta de este capítulo es
ponerles sobre aviso a las parejas en cuanto a los asuntos y temas
con los cuales tendrán que lidiar durante su proceso de preparación
matrimonial. Si la primera meta consiste en advertirles sobre los
retos significativos involucrados en casarse de nuevo y — si hay
niños — establecer una familia política, la segunda meta es
asegurarles que su deseo de casarse (y establecer una familia
política) puede lograrse bastante bien si están dispuestos a hacer
lo que se necesita hacer, desarrollar las habilidades necesarias, y
establecer los sistemas de apoyo espirituales y sicológicos
apropiados, los cuales seguramente necesitarán.
3) La tercera meta es tratar de
preparar y motivar a estas parejas a llegar a la conciencia de que
necesitarán estar “por encima de la media” si quieren lograr el
éxito. Todo “segundo matrimonio” y toda familia política tendrá que
lidiar con más factores (todos los cuales aumentan la tensión) que
los “primeros matrimonios”. Para ofrecer una comparación sencilla,
un “primer” matrimonio se puede comparar con aprender a nadar en una
alberca. Existen algunos retos, por supuesto, pero la mayoría de
ellos pueden ser manejados, la mayoría de las veces. Un “segundo”
matrimonio y “familia política” se puede comparar con aprender a
nadar distancias largas en el océano. Los retos son
significativamente mayores y algunos son imposibles de controlar.
Esto no se dice con el propósito de desalentar a aquellos que creen
que un nuevo matrimonio o el establecimiento de una familia política
es lo que deben hacer y está de acuerdo con la voluntad de Dios para
ellos. Sin embargo, sí tiene como propósito ayudar a estas parejas a
darse cuenta de que tal proyecto requerirá un nivel de madurez y
desarrollo espiritual y sentido de humor “por encima de la media”.
Aunque bien con el favor de Dios, “todo es posible”, los segundos
matrimonios y familias políticas que han logrado el éxito serán los
primeros en decir que su éxito es el resultado de más esfuerzo y
oración y humor que jamás pensaron que requeriría.
14 – La crianza de los niños:
Formando una nueva generación.
Lo que debe saber sobre este capítulo:
Este capítulo NO está diseñado para ser un tratamiento global del
tema de “la crianza de los niños”. La pequeña meta de este capítulo
es mencionar dos asuntos, con la esperanza de que los padrinos quizá
ayuden a los prometidos a tratar un poco más profundamente estos
temas.
1) El primer punto es el tratar de
ayudar a la pareja a pensar sobre la actitud fundamental de “la
crianza de los niños”. NO se debe pensar en el niño como en una
posesión de la pareja, a la cual los padres tienen el “derecho” de
criar de cualquier forma que les plazca. Si los padres son
cristianos (y yo esperaría que otras religiones estén de acuerdo con
esto), es importante que comprendan y se comporten basado en la
conciencia de que cualquier niño a quien tengan la bendición de
“criar”, es un hijo de Dios. Por lo mismo, los padres
cristianos tienen la responsabilidad de criar a sus hijos de una
manera que los ayude a crecer y llegar a comprender y sentir a Dios
como su Padre Supremo.
Es común que los seres humanos hablen de “mi hijo”, pero es mucho
más importante comprender que es mucho más exacto comprender que
cada niño es un “hijo de Dios”.
2) El ejercicio al final del capítulo debe ser escrito como una
respuesta a la pregunta: “¿Cómo vamos a combinar nuestros esfuerzos
para criar a nuestros niños de manera que aprecien y vivan la
suprema dignidad de ser hijos de Dios?”
15 – Pertenecer a una iglesia.
Muchas parejas que se están preparando para el matrimonio tienen muy
poca o no tienen ninguna relación, o vínculo, real con una iglesia
local de su comunidad. Además, hay mucha probabilidad de que se
muden a otra ciudad después de casarse (o dentro de los primeros
años de su matrimonio), y probablemente no se tomen la iniciativa de
ponerse en contacto con una iglesia local para asistir a servicios
regulares.
El propósito de este capítulo es tratar de ayudarles a pensar en
“pertenecer a una iglesia” como una de las responsabilidades
estándares del matrimonio, tal como el hacer los arreglos para una
casa y pagar los impuestos. Los padrinos quizá puedan convencerles
sobre este idea mejor que el pastor. Un hombre casado puede ser un
testigo fuerte para el hombre más joven en cuanto a este asunto. El
hombre casado puede sugerir que de la misma manera en que muchas
cosas cambiarán al casarse (¡el hombre ya no se pasará los fines de
semana de pachanga con sus amigos solteros!), uno de los cambios
consistirá en tomar la iniciativa y encabezar el esfuerzo de “unirse
a una iglesia local y llevar a su esposa a los servicios en los
domingos” porque eso es lo
que hacen los hombres casados responsables.